Mi apetencia sexual está por los suelos, ¿qué puedo hacer?
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¿Qué es exactamente el deseo sexual? ¿Cómo nos impulsa y/o condiciona en la búsqueda de situaciones que lo satisfagan? ¿Qué pasa si mi deseo sexual y el de mi pareja están muy descompensados?
Inicialmente se consideraba que el deseo sexual era el “instrumento” necesario para poder cumplir con la que se consideraba la función básica de la sexualidad; la reproducción. A día de hoy es de sobra conocido que la motivación sexual ha ido adquiriendo a lo largo de nuestra evolución como seres humanos, distintas cualidades que superan la mera reproducción. De hecho, sólo en determinados momentos de la vida, aparece el deseo de tener hijos y sin embargo, el deseo sexual esta presente tanto antes como después de estos deseos reproductivos.
A modo de definición, diremos que el deseo sexual es una pulsión que nos permite responder a estímulos que poseen valencia erótica y que nos impulsan a la búsqueda de la satisfacción sexual. Está regulado por las hormonas del sistema euroendocrino, y esta influenciado por la experiencia personal de cada de uno. Se entiende entonces, que el deseo sexual es una fuerza motivadora que se expresa como una tendencia de acción que da lugar a los comportamientos sexuales.
Desde de esta pequeña introducción teórica, debemos de tener claro que el grado de satisfacción de la experiencia erótica, no depende sólo de la activación fisiológica, sino de los procesos psicológicos implicados, como la confianza, la seguridad, la calidad de la intimidad…
Por otro lado, tenemos que el deseo sexual es el protagonista de una de las parafilias más temidas en todas las parejas; el Deseo Sexual Inhibido (DSI).
En el artículo de hoy nos pararemos a desarrollar, la definición, prevención y tratamiento de esta parafilia, y en artículos venideros desarrollaremos las posibles causas y como trabajarlas.
Definición
Se caracteriza por el bajo nivel de interés sexual y se manifiesta en la dificultad para iniciar o responder al deseo de actividad sexual de la pareja. Es común que, ante la insistencia de acercamiento íntimo de su pareja, una persona con DSI comience a evitarla.
Hay que tener presente que algunas veces, más que presentarse un deseo inhibido, puede existir simplemente una discrepancia en los niveles de interés sexual entre los dos miembros de la pareja, quienes poseen niveles de interés dentro del límite normal. Si este es el caso, lo más recomendable es adecuar la actividad sexual a las necesidades del miembro de la pareja con el nivel más bajo.
Prevención
- Reservar tiempo para la intimidad no sexual con la pareja, ya que las parejas que semanalmente reservan tiempo para hablar, salir solos a alguna parte y sin los hijos, mantendrán una relación más estrecha y es más probable que sientan interés sexual.
- Aprender a separar el sexo del afecto, de tal manera que ninguno sienta temor a ser cariñoso de manera habitual en el día a día, temiendo que ello sea interpretado como una invitación a tener un contacto sexual.
- Formarse, tener intereses, sorprender a la pareja… en definitiva evitar la rutina. El hecho de tomar cursos acerca de la comunicación de pareja o leer libros sobre masajes también puede estimular los sentimientos de acercamiento. Para algunas personas, la lectura de novelas o ver películas con contenido sexual o romántico también les puede servir para estimular el deseo sexual.
Es importante ser conscientes de que el reservar un “tiempo preferencial” de manera regular antes de sucumbir al agotamiento, tanto para hablar como para la intimidad sexual, estimulará la cercanía y el deseo sexual.
Tratamiento
Dependerá de la causa. Lo más habitual es empezar por una terapia educativa y de reestructuración cognitiva para desmontar prejuicios e ideas distorsionadas y para aprender a reconocer las propias respuestas afectivas, tomando contacto con el propio cuerpo y su sexualidad. Después realizar la terapia que se considere como la más adecuada en función de las causas que mantienen el trastorno. Si se observan causas orgánicas, se derivaría al especialista médico adecuado para aplicar el tratamiento médico más indicado.
Recuerda entonces, que la comunicación sigue siendo una pieza fundamental también en el deseo sexual, y que “los deseos se tienen, no se piden. Lo que se pide es el objeto de deseo”.
Vuestra psicóloga online, Iranzu











el deseo sexual inhibido es una parafilia? me parece que estan totalmente errados en esa definición…
Hola Macarena, te he respondido a tu correo de email. Espero haberte servido de ayuda. Saludos ¡¡ Gabriela
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