Alimentación para prevenir el cáncer
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Una de las razones que me enamoraron de la nutrición, fue su carácter preventivo. “Somos lo que comemos”. Y lo que comemos condiciona a mayor o menor plazo nuestra salud.

Familia comiendo al aire libre
Una alimentación correcta, variada y completa permite que el organismo cubra sus necesidades biológicas básicas y previene o reduce el riesgo de padecer ciertas enfermedades a corto y largo plazo.
El interés en la nutrición y su relación por ejemplo con el cáncer, tiene su origen en estudios realizados en la década del sesenta, en los que se relacionó una dieta rica en fibras con un riesgo reducido de cáncer de colon. Desde entonces nuevos estudios han añadido otros elementos de la dieta en la prevención del cáncer.
Es mucha la información que existe al respecto, así que trataré de resumirla en forma clara y concisa.
¿Qué hay que comer para prevenir el cáncer? Es sabido, que una de las primeras causas, que figura como factor de riesgo para contraer muchos tipos de cáncer, es el tabaco. Una mala dieta y/o la exposición a sustancias carcinógenas ya sea en el medio laboral o habitacional, también se consideran factores de riesgo para la proliferación de los cánceres.
Nos centraremos principalmente en el tema nutricional.
La evidencia de que las dietas ricas en verduras y frutas variadas, protegen contra el cáncer es clara. Así como también el consumo habitual de legumbres y pequeñas cantidades de féculas poco elaboradas. Esto nos indica que las dietas altas en aporte de fibra son fundamentales para la prevención,
¿Por qué? La fibra dietética tiene como función arrastrar una parte de las sales biliares que se sintetizan en el hígado a partir del colesterol. Ellas son excretadas a través de las heces en lugar de ser reabsorbidas, y con eso se hace necesario utilizar más colesterol para la síntesis de nuevas sales biliares. La asociación de la fibra con esas sales evita que ellas se encuentren en solución libre, y disminuya su efecto sobre la pared intestinal, que favorece el desarrollo de tumores.
La fibra también ejerce otros efectos relevantes en la reducción del riesgo de cáncer. En toda dieta existen compuestos potencialmente carcinogénicos, que al mezclarse con la fibra, no pueden reabsorberse en el organismo, y por tanto no producen efectos adversos sobre las células intestinales. Además, las bacterias del intestino fermentan una parte de la fibra dietética y de los productos de este metabolismo bacteriano, y realizan una acción antiproliferativa, por lo que ofrecen mayor protección frente al desarrollo del cáncer de colon.
La ciencia ha comprobado que la dieta hipercalórica y pobre en fitoquímicos y fibra está directamente relacionada con la mayoría de los casos de cáncer y otras enfermedades.
Actualmente cientos de fitoquímicos son reconocidos con impactos positivos en la salud humana. Los flavonoides son pigmentos que les confieren el color amarillo a frutas y verduras. Se hallan en las partes más jóvenes y expuestas al sol, pues la luz solar favorece su síntesis. Tienen un efecto protector a través de la reacción con numerosas enzimas del organismo.
Algunas afectan la actividad de sustancias cancerígenas y facilitan de esta forma su eliminación, y además impiden el crecimiento de células tumorales.
Son ricos en flavonoides alimentos como la soya, verduras de hojas verdes como la espinaca, lechuga y col, entre otras. Las frutas maduras, sobre todo los cítricos, son abundantes en estos fitoprotectores concentrados en su cáscara. Otras frutas como las cerezas o las manzanas contienen flavonoides, pero en menor cantidad.
Resumiendo un poco:
- No tabaco
- Ejercicio moderado y constante
- Evitar el sobrepeso y obesidad
- Comer frutas, verduras, leguminosas en cantidades importantes (3 a 5 raciones de frutas y verduras, 4 raciones de leguminosas semanalmente)
- Limitar el consumo de carnes rojas, consumir carnes blancas y pescados
- Evitar el consumo de las bebidas alcohólicas
- Evitar el consumo de grasas animales y productos elaborados o procesados












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