3 reglas esenciales para comprender tu sexualidad
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Para todos es importante conocernos a nosotros mismos, nuestros gustos, modos de reaccionar ante distintas situaciones, personalidad…Sin embargo, en cuestión de sexualidad, la necesidad de conocernos adquiere una importancia aún mayor.
A continuación, se exponen 3 puntos de oro que todos deberíamos tener en cuenta la próxima vez que nos paremos a pensar en nuestra propia sexualidad.
1.- La sexualidad es el modo en que integramos y manifestamos en deseos y comportamientos los diferentes niveles del sexo. Aquí sin duda, la clave es la palabra integración. Cada uno de nosotros llevamos un recorrido personal que nos hace tener unas necesidades psicológicas distintas, unos gustos distintos, unos tabus distintos…Esto, unido al hecho de que dependiendo en que parte del mundo vivamos, tendremos una concepción distinta del sexo, tiene como resultado una variabilidad importantísima. Aprende a analizar tu recorrido personal y tus necesidades afectivo-emocionales, para tener claro que es lo que buscas y necesitas de cada relación y lo que no.
2.- La sexualidad es diferente en cada edad. Las posturas más conservadoras han asociado sexualidad a reproducción, negando tradicionalmente la sexualidad de los niños y de los mayores. Debemos tener claro que la sexualidad es una realidad dinámica que cambia con la edad. Así como en las primeras etapas de nuestra vida se produce la adquisición de la identidad sexual, la llamada tercera edad puede ser una de las mejores en cuanto a satisfacción, ya que la experiencia y el conocimiento de los gustos propios, pueden ser determinantes a la hora de mantener relaciones plenas. En definitiva, los ritmos, intereses y significados de la sexualidad cambian a lo largo de nuestra vida, siendo propios del momento evolutivo en el que nos encontremos.
3.- La sexualidad es sentida como búsqueda de placer. En este punto entra en escena el deseo sexual. Este es vivido como una experiencia emocional subjetiva, que genera una tendencia de acción hacia la búsqueda del placer a través de las experiencias eróticas, vividas de manera autoerótica o compartida, con personas del mismo o distinto sexo.

La sexualidad es sentida como búsqueda de placer
Es importante que reconozcamos nuestro propio deseo sexual y vivamos sus manifestaciones con naturalidad, integrándolas en el conjunto de valores y opciones personales. Así mismo, es necesario aprender a regularlo, para vivirlo de manera satisfactoria en los momentos adecuados.
Personalmente, deciros que la idea más importante que quiero transmitir con este escrito, es que lo idóneo sería que cada persona comprenda la dinámica de su propio deseo sexual, sea capaz de regularla haciendo uso de la razón, tenga la habilidad de compartir la satisfacción con la persona deseada y la suficiente capacidad de tolerancia como para aceptar los rechazos.
Recuerda que, “no basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber aplicarla”.












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