Primeros pasos para convertirte en una persona habilidosa
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Hace ya un tiempo publicamos un artículo sobre las habilidades sociales y la importancia de esta conducta en nuestro día a día y en nuestra relación con los que nos rodean.
Ya en ese artículo dijimos que las habilidades sociales, se podían aprender que no eran una competencia innata y que podían aprenderse y mejorarse mediante el aprendizaje adecuado.
Hoy vamos a comentar brevemente cuales son las razones de que una persona no sea habilidosa socialmente y vamos a proponer un par de trucos para empezar a cambiar este hecho.
1.- ¿Por qué no somos hábiles socialmente?
Hay dos razones principales, las dos muy básicas pero no por ello poco importantes:
- El individuo no a prendido nunca estas habilidades, o bien porque no ha tenido un modelo adecuado o bien porque no tuvo aprendizaje directo.
Lo que se quiere decir con esto es que puede que personas que por ejemplo se hayan criado en ambientes muy rígidos, donde la única opinión válida era la del padre, no hayan aprendido a expresar sus opiniones de la manera adecuada; otro ejemplo puede ser que personas que hayan pasado su infancia en colegios que no fueran mixtos, al convertirse en personas adultas tuvieran problemas a la hora de comunicarse con el sexo opuesto; quien se haya criado en hogares desestructurados…Ya veis que las posibilidades pueden ser múltiples.
- El individuo posee las habilidades pero hay factores que inhiben o interfieren la puesta en marcha de esas conductas.
Ejemplos de ello pueden ser los pensamientos negativos de los que hablábamos en el artículo anterior (ejemplo: si una persona cree que nunca le van a aumentar el sueldo ni siquiera se molestara en pedirlo). Otro aspecto que interfiere en el hecho de ser o no una persona habilidosa socialmente es el miedo a hablar en público.

Una vez explicadas brevemente las razones vamos a plantear dos pequeños trucos que van a ayudarnos a convertirnos poco a poco ser seres más sociales.
2.- ¿Cómo podemos ser más habilidosos?
Debemos empezar por prestar especial atención a dos aspectos: nuestra mirada y nuestra postura.
- La mirada: Las miradas expresan mucho de cómo nos sentimos o de cómo pensamos y son un complemento muy importante y paralelo a la información que transmitimos de manera verbal. Es un aspecto muy importante de la comunicación no verbal. Si miramos a nuestro interlocutor conseguiremos mayor respuesta que si estamos mirando hacia otro lado, ya que esto es un indicativo de que seguimos la conversación y de que nos interesa. Sin embargo, también hay que tener en cuenta una vez más el conseguir el equilibrio; ya que depende para que personas, un exceso de contacto ocular muy fijo y continuo puede resultar molesto.
- La postura: Nos referimos a la posición que adopta el cuerpo cuanto estamos comunicándonos con otra persona. Debemos de tener en cuenta que también implica un mensaje. Por ejemplo; la inclinación de nuestro cuerpo hacia el interlocutor suele ser interpretado por este como muestra de atención y acercamiento, mientras que estar echado hacia atrás en la silla indica desinterés o rechazo. Asimismo; tener los brazos cruzados, se ha asociado con una actitud defensiva y puede llegar a transmitir que la persona no pretende cambiar sus planteamientos, u opiniones, mientras que la distensión y relajación de los brazos trasmite una actitud confiada.
Empieza por estos pequeños aspectos; aprende a controlar tu mirada y tu postura corporal, y te encontraras al principio del camino aprender a sacar partido de las habilidades sociales. Y recuerda; “lo que desde la base se aprende, nunca del todo se olvida”.
Vuestra psicóloga online, Iranzu












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